Cuando el comisario estaba tomando su taza de café esa mañana su esposa encendió el televisor donde pasaban dos noticias asombrosas: La muerte de un grupo de traficantes y mafiosos en una bodega de la bahía neoyorkina y la voladura de la prisión con la muerte del condenado Lucas Rodson.
La taza de café cayó de las manos del buen comisario mientras se dejaba caer sentado en la silla más próxima. La boca la tenía desmesuradamente abierta al igual que sus ojos, pero después de unos momentos su exp