Los muchachos lo tomaron todo medio en broma y decían que ahora estaban protegidos por si los talibanes decidían atacarlos. Steve los dejó que bromearan sobre el asunto, pero los instruyó bien para que procedieran de acuerdo a unas reglas. Incluso no abrir la puerta hasta verificar la identidad de las personas y colocó un detector de metales para que cuando las personas llegaran la entrada fueran escaneados por si portaban armas.
Con ello minimizaría el riesgo de sufrir un ataque con bombas o a