Capítulo veintisiete : secuestrada
El punto de vista de Liana
Caminaba sola por una calle oscura, apenas iluminada por los débiles faroles que parpadeaban con el viento. Mis pies dolían, pero seguía caminando sin rumbo. No sabía a dónde ir. Mi padre no quería verme, nadie parecía importarle. Todo lo que sentía era miedo y soledad. Cada paso que daba se sentía pesado, como si el mundo entero estuviera en mi contra.
El frío de la noche se mezclaba con mis lágrimas. No entendía por qué todo había salido tan mal. Adrian… mi corazón todavía lo buscaba, pero al mismo tiempo tenía miedo. Sabía que acercarme a él podía traer más peligro, pero no podía evitar pensar en él.
De repente, algo me golpeó por detrás. Una mano grande y dura me cubrió la boca. Intenté gritar, pero no salió ningún sonido. Mis piernas se movían, tratando de escapar, pero otra persona me empujó con fuerza. Antes de darme cuenta, fui lanzada dentro del asiento trasero de un auto. La puerta se cerró con un golpe que resonó