Capítulo veintisiete : secuestrada
El punto de vista de Liana
Caminaba sola por una calle oscura, apenas iluminada por los débiles faroles que parpadeaban con el viento. Mis pies dolían, pero seguía caminando sin rumbo. No sabía a dónde ir. Mi padre no quería verme, nadie parecía importarle. Todo lo que sentía era miedo y soledad. Cada paso que daba se sentía pesado, como si el mundo entero estuviera en mi contra.
El frío de la noche se mezclaba con mis lágrimas. No entendía por qué todo había