Capítulo Veintiséis — La Huida que Me Enfurece
(Dante’s POV)
Me levanté de mi silla, frunciendo el ceño mientras recorría la habitación con pasos rápidos. La sensación de incomodidad no me dejaba en paz. Algo estaba mal. Liana… no estaba en su cuarto.
—¿Dónde está? —pregunté con voz firme a uno de mis guardias que estaba cerca.
—Señor… no la hemos visto —respondió, intentando sonar seguro, pero su voz traicionaba la duda.
Fruncí el ceño aún más. Mi instinto me decía que no podía estar lejos. Me acerqué a la puerta de su habitación, la abrí con cuidado y… vacía. La cama estaba intacta, su bolso, su ropa… todo parecía normal. Pero ella no estaba.
—Debe estar en algún lugar de la casa —dije, más para mí mismo que para los guardias—. Busquen bien, desde el sótano hasta el ático. No dejen rincón sin revisar.
Pasaron las horas mientras los guardias recorrían cada habitación, cada pasillo. Revisaron los jardines, la cocina, la sala de entretenimiento. Todo. Y nada.
El calor de la rabia comen