Capítulo 66
Verdad destrozada
(Punto de vista de Vivian)
La casa estaba en silencio, pero mi corazón no. Latía con fuerza, irregular y desigual, cada latido resonando como una llamada que no podía silenciar. Sola en la sala, me senté, la suave luz de una lámpara proyectaba largas sombras sobre las paredes. Con dedos temblorosos, apreté la carta, la misma que había encontrado doblada discretamente en el armario de Dominic, escondida como un pecado demasiado grande para confesar.
Las costuras estaban deshilachadas, desgastadas por tantas veces que la había abierto y cerrado. Las palabras ya no necesitaban ser leídas; se habían grabado a fuego en mí.
Dominic tiene baja cantidad de espermatozoides.
Leí las palabras hasta que se disolvieron con mis lágrimas. Me dolía la garganta mientras susurraba en el silencio, mi voz se desintegró, se hizo añicos.
«¿Por qué no me confiaste esto, Dominic?»
El peso de esa pregunta me oprimía el pecho. No fue la carta en sí lo que más me dolió, sino el sec