CAPÍTULO 169
Una pregunta que lo sacudió todo
En cuanto entré en la casa, sentí que la atmósfera cambiaba: densa, inquieta, cargada de algo tácito. Linda estaba sentada en el sofá, rígida e inusualmente silenciosa. Grayson estaba de pie cerca de la mesa del comedor, con las manos en los bolsillos y la mandíbula apretada.
Ambos me miraron cuando entré.
Ambos me estudiaron.
Y ninguno de los dos reveló nada.
Pero no los saludé.
No tenía fuerzas.
No después de todo lo que había pasado en el hospital.
No después del lío que me metí.
No después de descubrir que la verdad ya se estaba desatando en el mundo.
Pasé junto a ellos sin decir palabra, con el corazón encogido, la mente dándole vueltas, el cuerpo exhausto. Sentí sus ojos siguiéndome hasta el pasillo, pero no me volví.
En cuanto entré en la habitación, Grayson me siguió, cerrando la puerta tras él, silenciosa pero firmemente.
Podía sentir su presencia detrás de mí, cálida pero tensa, pesada pero insegura.
Me giré hacia él, obligándom