CAPÍTULO 170
No lo detuve cuando salió.
No pude.
Tenía el pecho demasiado pesado, la garganta demasiado apretada y la mente demasiado abrumada por las palabras que Williams me había lanzado antes. "Te estás quedando con el bebé de mi amiga... ¿Creías que no lo sabía?".
Esas palabras no dejaban de darme vueltas en la cabeza como una maldición que no podía silenciar.
Me senté en el borde de la cama, con la mirada perdida, las manos temblorosas al apretarlas sobre mi vientre. Mi hijo —nuestro hijo