CAPÍTULO 230
Una carrera contrarreloj
Los pasillos del hospital estaban demasiado silenciosos, tan silenciosos que las paredes parecían contener la respiración. Cada segundo se sentía tenso, frágil, peligroso.
La enfermera que había hablado con el médico se apresuró por el pasillo, casi corriendo, con el corazón latiendo tan fuerte que lo sentía en la garganta. No dejaba de mirar atrás, aterrorizada de que Linda volviera a aparecer.
Sus zapatos rechinaron contra el suelo pulido al llegar al pas