CAPÍTULO 231
Un llanto en la oscuridad
Linda se había alejado solo tres pasos de la sala cuando el sonido volvió a atravesar el pasillo.
Un llanto.
Suave al principio.
Luego más fuerte.
Luego inconfundible.
Se quedó paralizada a medio paso, con el corazón latiendo contra sus costillas como si intentara escaparse de su pecho. Sus ojos se abrieron lentamente, respirando con dificultad.
No.
No, ese llanto…
Su pulso latía dolorosamente.
Había escuchado muchos llantos de recién nacidos antes, pero e