CAPÍTULO 106
Sin contacto, solo palabras
No sabía cuánto tiempo llevaba sentada en el suelo frío, con la espalda pegada a la pared húmeda y las rodillas apretadas contra el pecho. Parecían horas. Tal vez días. El tiempo había dejado de significar nada para mí. Respiraba entrecortadamente, superficial y temblorosa, como si mis pulmones no supieran si mantenerme viva o dejarme caer en la oscuridad que me engullía por dentro.
Me dolía todo: el pecho, la cabeza, los recuerdos. Sobre todo los recuer