Capítulo 153
Semillas de Duda
No podía quitarme la inquietud que se instalaba en el pecho mientras Linda se sentaba frente a mí, sonriendo, sorbiendo su café como si nada pasara. Se inclinó ligeramente hacia adelante, con los ojos brillantes, como si tuviera algún secreto que yo no conocía. Quería relajarme, recordarme que había sido mi amiga una vez, pero sus palabras me revolvieron el estómago.
"Sabes", empezó en voz baja, persuasiva, "te mereces algo mejor, Vivian".
Parpadeé, sin saber si reír o sentirme insultada. "¿Mejor?", repetí, con la voz apenas por encima de un susurro.
Ladeó la cabeza, clavándome una mirada que no pude descifrar. "Sí. Algunos hombres... no siempre hacen lo correcto con las mujeres que dicen amar. Incluso cuando la mujer está... embarazada". Sus palabras me impactaron como un golpe inesperado. Sentí que mis manos temblaban ligeramente. Se me cortó la respiración.
Quise apartar la mirada, decirle que se estaba extralimitando, que no tenía derecho a decir esa