Capítulo Veinticinco — Perdida, pero aún respirando
(POV de Liana)
En el momento en que salí del hospital, no miré atrás.
El aire fresco golpeó mi rostro, trayendo consigo el olor a lluvia y tierra mojada. Mis piernas temblaban, pero me obligué a seguir caminando. Ni siquiera sabía a dónde iba, solo sabía que no podía quedarme allí.
Si Adrián me veía otra vez… no sabía lo que haría.
Verlo en el hospital — el asombro en sus ojos, el dolor, la confusión — me destrozó por dentro. Quise correr hacia sus brazos, contarle todo. Pero algo dentro de mí gritó no.
Porque cada vez que me acerco a él, alguien sale herido.
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Seguí caminando hasta que los pies comenzaron a dolerme. La ciudad se veía extraña de noche — las luces parpadeaban débilmente, la gente pasaba de prisa sin mirar a nadie. Cuando llegué a la estación de autobuses, me senté en un banco de madera viejo, abrazando mi bolso con fuerza. Mis ropas aún estaban húmedas por la lluvia anterior, y mi cabello se pegaba a mi piel.
El ruido