Capítulo 111
Atado a lo desconocido
El coche estaba en silencio, salvo por el suave zumbido del motor y el ocasional crujido de los neumáticos contra el asfalto irregular. Cada luz que pasábamos parpadeaba como un presagio, proyectando sombras sobre los rasgos afilados de Grayson. Podía sentir la tormenta en él, el peso tácito que cargaba presionando el espacio entre nosotros. Me dolía el pecho bajo la gravedad, mi corazón latía tan fuerte que temía que pudiera oírlo por encima del motor apagad