Capítulo 31 — La Vigilia del Hospital
(POV de Liana)
El olor a desinfectante me golpeó en cuanto crucé la puerta de la habitación. Todo olía demasiado limpio, demasiado estéril… como si la vida misma se hubiese quedado afuera. Las máquinas emitían pitidos rítmicos, un sonido que debería haberme tranquilizado, pero solo lograba recordarme lo cerca que había estado de perderlo.
Mis piernas temblaban, pero me negué a sentarme. No podía hacerlo. Si me sentaba, tal vez no tendría fuerzas para volver