Capítulo 42 — La Verdad Revelada
(Punto de vista de Adrián)
El sonido de la lluvia golpeando las ventanas del pasillo principal se mezclaba con el silencio pesado que envolvía toda la casa. Había terminado de revisar algunos documentos en mi estudio cuando escuché las risas suaves provenientes del pasillo que conducía al comedor. Me levanté, curioso. Esa risa… era la de mi madre.
Me acerqué lentamente, sin hacer ruido, y al doblar la esquina la vi sentada en el sofá con Liana. La joven sostenía una taza de sopa caliente, y su rostro —tan cansado estos últimos días— parecía un poco más tranquilo. Hablaban en voz baja, casi en susurros, pero podía notar por la expresión de ambas que no era una conversación cualquiera.
Liana bajó la mirada varias veces, sus dedos jugueteaban nerviosos con el borde de la taza. Mi madre la observaba con atención, con ese instinto suyo de leer las emociones que otros intentan ocultar.
No escuché lo que decían, pero algo dentro de mí se revolvió. Había un to