CAPÍTULO 122
La última y dulce despedida
La luz de la mañana se coló en nuestra habitación a través de las cortinas, suave y silenciosa, pero la opresión en mi pecho seguía tan fuerte como la noche anterior. Desperté con los ojos hinchados, la almohada aún húmeda por las lágrimas que derramé mientras Grayson fingía que no pasaba nada.
Pero cuando abrí los ojos del todo…
No esperaba lo que vi.
Grayson estaba despierto.
Y me miraba fijamente.
No con la mirada cansada, nerviosa y distante que tení