Capítulo 59 — La Ira Silenciosa
(Mimi’s POV)
La oficina estaba vacía. El eco de los pasos de los empleados se había desvanecido hace horas, y el zumbido de las luces fluorescentes parecía más intenso en la soledad. Mimi permanecía sentada detrás de su escritorio, con los brazos cruzados y la mirada fija en la puerta principal. Nadie se atrevía a interrumpirla, y ella tampoco tenía intención de moverse. Esperaba. Esperaba a que sus enviados regresaran con noticias, esperaba la confirmación de que Liana había hecho lo que todos sospechaban.
El tic-tac del reloj le parecía demasiado lento, cada segundo una eternidad que la consumía por dentro. Su mente giraba en círculos: ¿Cómo pudo Adrián elegir a esa inútil? ¿Cómo pudo esa mujer entrar en su casa, a su lado, sin su permiso? La rabia se acumulaba, como un fuego que no podía apagar. Su rostro permanecía sereno, pero sus dedos golpeaban la mesa con fuerza contenida.
Finalmente, la puerta se abrió y uno de sus subordinados entró, tembloros