Capítulo 24
Humo bajo el agua
La foto seguía en mi mano. Arrugada. Temblorosa.
Había llegado en un sobre marrón, deslizado por debajo de la puerta cuando estábamos en la cocina. Dominic la cogió primero, frunciendo el ceño, hasta que sus ojos se posaron en la foto. Me la entregó en silencio.
Éramos nosotros. En la casa del lago. De pie a la orilla del agua esa mañana, descalzos, riendo.
Alguien nos estaba esperando... aquí.
Un mensaje garabateado con rotulador rojo la cubría:
«Puedes huir. Pero