Capítulo 25
Encrucijada de Papel y Dolor
El trayecto hasta el bufete de abogados transcurrió en un silencio inusual.
No era un silencio que indicara que todo estaba bien, sino uno en el que se reprimía todo. La mano de Dominic permanecía sobre la palanca de cambios, sus dedos tamborileando sobre el cuero con un ritmo inquieto. La mía descansaba en mi regazo, apretada con tanta fuerza que ni siquiera me había dado cuenta de que mis uñas se clavaban en la palma.
Estábamos al borde de algo irrevocable.
Escribirle una carta de divorcio a Grayson.
El hombre que había estado a mi lado en el altar.
El hombre que me había humillado, atormentado, herido.
El hombre que se negaba a dejarme ir.
Llegamos al alto edificio; las nubes grises reflejaban la melancolía que me oprimía el corazón. El taconeo de mis zapatos resonó en el mármol mientras entrábamos en la silenciosa sala de espera. La recepcionista sonrió cortésmente antes de acompañarnos al despacho del Sr. Kendrick.
—Señor y señora Rosemon