Capítulo Dieciocho: El extraño en la habitación blanca
(Punto de vista de Liana)
Un fuerte olor a desinfectante me golpeó la nariz antes de abrir los ojos. Todo a mi alrededor era blanco: el techo, las cortinas, las sábanas que me apretaban. Sentía la cabeza pesada, el cuerpo débil. Por un instante, ni siquiera recordé dónde estaba ni qué había pasado.
Entonces volvió a mí con fuerza: la lluvia, la carretera, mis lágrimas, los faros cegadores.
Abrí los ojos de golpe. Intenté incorporarme, pero