CAPÍTULO 139
El Diablo Durmiente
Grayson estaba de pie junto a la cama, con el pecho oprimido, la mente acelerada y las manos temblorosas. Linda había sido implacable: seductora, manipuladora, peligrosa. Cada segundo que ella dedicaba a intentar atraparlo lo había llevado al borde del colapso, pero él había mantenido la compostura, aferrándose a un objetivo: proteger a Vivian, proteger a su familia y poner fin a esta pesadilla antes de que se agravara.
La miró allí tumbada, la tenue luz de la lámpara proyectaba sombras sobre sus rasgos. Su respiración era irregular, los ojos entornados, los labios ligeramente separados. El caos que ella había traído a su vida ahora estaba silenciado, y el momento era casi surrealista. Casi.
Los dedos de Grayson rozaron la pequeña cápsula que había echado en su bebida esa misma noche. Una pastilla para dormir. Había resistido la tentación, luchado contra el impulso primario de reaccionar con ira o deseo, y ahora tenía una breve y frágil oportunidad par