CAPÍTULO 138
La Trampa de la Seducción en el Hotel
Grayson llegó al hotel con una opresión en el pecho que casi le impedía respirar. La noche era fría, el viento le azotaba la cara como si le advirtiera que no entrara. Aun así, se obligó a seguir adelante; cada paso resonaba con el peso de todo lo que estaba arriesgando: su matrimonio, su reputación, su cordura.
Se detuvo en la entrada.
Por un instante, deseó poder dar marcha atrás, correr a casa, caer a los pies de Vivian y confesarlo todo: ca