Capítulo 61 — Aparente Paz y Dolor Oculto
El ambiente en la oficina estaba sorprendentemente tranquilo aquella mañana. Por primera vez en semanas, sentí que podía respirar sin la presión constante de los ojos críticos sobre mí. Cada sonido, cada tecleo, cada leve zumbido de las impresoras parecía más ligero, más normal. Por un instante, me sentí libre de las cadenas invisibles que Mimi había puesto sobre mí.
Mientras organizaba mis carpetas y revisaba los diseños en mi mesa, vi cómo Mimi se acercaba lentamente. Su silla chirrió al deslizarse sobre el suelo, y mi corazón dio un pequeño salto. Durante meses había sentido miedo solo con su presencia, y ahora… parecía diferente. Su voz, al dirigirse a mí, sonaba casi amable:
—Quiero trabajar a tu lado ahora —dijo, con una suavidad que me desconcertó.
Por un momento, no supe qué responder. ¿Era una señal de que realmente había cambiado, o solo otra de sus trampas cuidadosamente calculadas? Mi mente luchaba entre confiar en esta aparente am