Capítulo 61 — Aparente Paz y Dolor Oculto
El ambiente en la oficina estaba sorprendentemente tranquilo aquella mañana. Por primera vez en semanas, sentí que podía respirar sin la presión constante de los ojos críticos sobre mí. Cada sonido, cada tecleo, cada leve zumbido de las impresoras parecía más ligero, más normal. Por un instante, me sentí libre de las cadenas invisibles que Mimi había puesto sobre mí.
Mientras organizaba mis carpetas y revisaba los diseños en mi mesa, vi cómo Mimi se ace