Cuando Damián escuchó la voz de su madre, se limitó a mirarla con el ceño fruncido desde su asiento.
No aflojó la postura protectora con la que sostenía a Emmanuel contra su pecho, como si el simple hecho de tener a Victoria y Bianca cerca bastara para recordarle que no pensaba permitirles acercarse demasiado a su hijo.
Porque aquello era justo lo que faltaba.
Victoria y Bianca Blackwood intentando armar un escándalo