Ese niño es nuestro hijo.
Todos en la mesa habían sido testigos del inesperado altercado con las Blackwood.
Emma lo sintió en cuanto volvió con Emmanuel en brazos para dejarlo con Sienna unos minutos. No necesitaba explicar demasiado; la expresión de todos decía que habían entendido lo suficiente.
Sienna fue la primera en hablar.
—¿Quieres que te acompañe? Es que tengo unas ganas preciosas de estamparle el puño en la cara a esas mujeres sin e