Emma insistió una vez más, y al parecer, sus palabras lograron tocar la fibra más sensible de Sienna.
Su vista se detuvo en el rostro de Emma por más tiempo del habitual, como si estuviera pensando en la respuesta correcta. O, más bien, como si por fin se permitiera escuchar una respuesta que ya estaba dentro de ella, enterrada debajo del miedo, de la culpa, del apellido y de todas las preguntas que todavía no tenían solución.
Emma supo de i