Esta no es una buena noticia.
Las manos de Sienna temblaban ligeramente sobre la mesa.
Ni siquiera era capaz de darle un sorbo a su humeante té de manzanilla, y Emma no hizo más que guardar silencio por miedo a soltar alguna palabra que la hiciera estallar en llanto.
Era evidente que estaba conteniendo las ganas de llorar. Lo notaba en sus ojos cristalizados, en la forma en que apretaba los labios y en esa mirada perdida en cualquier rincón de la cafetería que solía visi