Solo es una casa.
Emma sintió una presión en el pecho y un mal sabor de boca apenas volvió a pisar esa casa.
El recuerdo de la última vez que estuvo ahí la embargó sin pedir permiso y tuvo que tomar grandes bocanadas de aire, como si el cuerpo intentara expulsar la incomodidad antes de que se le instalara en los huesos.
"¿Por qué tuve que hacerle caso a Mateo?"
La pregunta se le escapó en la cabeza con una mezcla de fastidio y resignac