Negativo.
Al escuchar la voz preocupada y un tanto cabreada de Damián, no se le ocurrió nada más que finalizar la llamada.
Así, sin más.
Lo dejó con la palabra en la boca.
Pasó la mano por el mechón que caía sobre su frente, en un intento fallido por disipar los nervios, sin dejar de observar la cara de pocos amigos de la enfermera que seguía con la mano extendida.
—Es que no pudo encontrar un mejo