La pelea es peleando.
Sienna invitó a Logan y a Daniel a tomar asiento, quedándose ella justo en medio de los dos con una naturalidad escandalosa, como si no sintiera las dagas que Mateo le lanzaba con la mirada desde el otro lado de la mesa.
Él volvió a sentarse con la mandíbula tensa y el rostro apenas enrojecido, intentando aparentar una compostura que ya había perdido desde el momento en que vio a Sienna coqueteando descaradamente con dos hombres a la vez, y para empeorar su desgracia,