Voy a confesar.
Emma abrió los ojos con sorpresa al escuchar aquello y agradeció en silencio que Damián lo hubiera dicho en un susurro que solo ella alcanzó a oír, porque el resto seguía demasiado concentrado observando cada prenda que Shantal iba mostrando como para fijarse en ellos.
—¡Damián! —le reprochó en voz baja cuando se giró para encontrarse con su rostro sonriente, insufriblemente encantador—. ¿Qué haces aquí?
Se frotó la frente con dos dedos mientr