Un paso adelante.
En cuanto se quedaron solos, Emma se giró despacio hacia Damián.
Él evitó mirarla al principio, demasiado ocupado entreteniendo a Emmanuel sobre sus piernas, como si pudiera fingir inocencia con suficiente convicción.
Emma lo observó unos segundos antes de hablar.
—¿Hay algo más que el gran Damián Blackwood haya olvidado decirme?
La sonrisa con la que lo dijo era falsa.