Hasta en la sopa.
Tras más de dos horas de carretera a las afueras de la ciudad, Damián detuvo el auto frente a un restaurante de estilo campestre que parecía sacado de un refugio escondido para la gente que necesitaba respirar.
A pesar de que el cielo ya estaba oscuro, Emma alcanzó a distinguir desde el interior del vehículo las extensiones verdes que rodeaban la estructura de madera y cristal.
Había faroles antiguos iluminando el camino, árboles altos mecié