Eres tan falsa.
Emma se mantuvo en silencio desde el instante en que entró a la sala de juntas.
No porque no tuviera nada que decir, sino porque si abría la boca demasiado pronto, corría el riesgo de escupirle todo el veneno a Caleb y a Jules Miller antes de tiempo, y esta vez no quería regalarles una reacción impulsiva.
No les daría el gusto de verla perder el control cuando, por fin, sentía que algo dentro de ella estaba empezando a ordenarse.