C43: Ya está hecho.
Rowan estaba sentado en la cabecera de la larga mesa de cristal, con los dedos entrelazados bajo el mentón y los ojos fijos en un punto inexistente del otro lado del salón de conferencias. Su expresión era imperturbable, pero quienes lo conocían sabían leer los detalles: la mandíbula ligeramente apretada, el ceño levemente fruncido y los hombros rígidos, todo apuntaba a que estaba furioso.
Ninguno de los ejecutivos reunidos osaba pronunciar palabra. Las presentaciones habían concluido hacía var