C118: Un deseo oculto y oscuro.
Rowan no hizo ningún gesto. No frunció el ceño, no entrecerró los ojos, no mostró señales de sorpresa ni de desagrado. Solo permaneció en silencio, con la espalda recta, el rostro inexpresivo y las manos entrelazadas sobre el escritorio, escuchando cada palabra que salía de los labios de Hazel.
Ella, quizás por primera vez en muchos años, parecía hablar sin medir del todo las consecuencias, como si la presencia imperturbable de ese hombre le hubiera dado permiso para vaciar su conciencia… o par