Juan no había querido volver tan pronto.
No era tonto, ¡y toda la rabia debía de estar dirigida a él cuando no pudo encontrar a Bella!
Pero el mayordomo le llamó en secreto y le dijo que Bella había vuelto.
Se apresuró a volver inmediatamente y, en cuanto entró, oyó el grito de Patricia: —¡Ayuda! ¡Llamen a una ambulancia!
Juan entró con la cara fría.
Alejandro había caído inconsciente al suelo.
La multitud estaba desorganizada.
Patricia gritaba desconsolada, y Bella forcejeaba con ella apesadumb