Juan guardó silencio durante unos segundos, conteniendo su ira.
Admitió que se había enfadado al ver el vídeo.
Bella era una estúpida, pero Estela era aún más odiosa.
Había pensado en llamar a la policía, pero Estela había llorado por lo difícil que le resultaba encontrar a una donante para María en el extranjero...
Le debía un favor a Estela, así que tenía que ayudarla esta vez.
La voz de Juan era baja y ronca: —Lorena, Estela cometió errores, pero sus errores no justifican la cárcel. Adem