Al hotel.
Javier y Aurora acompañaron a Lorena hasta la puerta de su habitación.
—Señora Suárez, ahora está herida, vaya a casa y descanse primero, su padre tampoco está preocupado.
Lorena sonrió y se miró el brazo:
—La reunión de mañana es más importante, así que yo me iré pasado mañana y tú te quedas duante los dos próximos días.
En un principio, Miguel iba a recogerla enseguida, y sólo porque ella era tan persuasiva luchó por un día más.
No podía dejar el viaje previsto a mitad.
Javier contes