Los días pasaban y la pesadez de Antonella iba en aumento, ni siquiera toleraba tener a su hija al lado, era increíble que su frío corazón no sintiera calidez cuando estaba cerca de su pequeña, Donatello la acercó ese día para que la alimentara.
—Está preciosa bebé busca a su madre, no ha querido tomar la botella, así que será mejor que la alimentes.
—Estás mal, cómo te atreves a pedir que eche a perder mi cuerpo, suficiente con lo deforme que estoy, llévatela de aquí, sí cuando menos hubiera s