Los preparativos para la boda estaban listos, los Carusso esperaban la hora de salir hacia la iglesia, Don había rentado un habitación de hotel para arreglarse, nervioso daba vueltas esperando la hora para salir hacia la iglesia.
Las mujeres de su familia, habían separado a Isa de él desde dos días antes, respetaban la vieja costumbre o más bien, superstición de que el novio no viera a la novia antes, o tendrían un infeliz matrimonio.
Por la noche, Don se había colado en la recámara de la chica