Don no pudo contener su ira y la empujó contra la pared, sentía que sería capaz de hacerle daño a esa mujer en ese momento.
—¡Cómo te atreves a decir eso! Isabella es inocente, si hay alguien que no merece vivir, eres tú por lo que estabas a punto de hacerle. —Don se acercó a ella, la tomó por el cuello, la mujer empezó a luchar desesperadamente por soltarse de su agarre.
En ese momento, el ruido de las voces atrajo la atención de los médicos y personal del hospital, entraron corriendo a la ha