Antonella sacó del interior de su bolso un buen fajo de billetes, dio la mitad a cada hombre.
—Esto es solo el inicio, les daré el doble al final, dependerá de la calidad de su trabajo.
—No te preocupes palomita, claro que nos esforzaremos en los resultados. —La ambición y el deseo por los estupefacientes, los hacia ser capaces de todo para conseguirlos.
Antonella les pidió su número de teléfono y les dio el de ella, se alejó de ahí satisfecha, había encontrado dos nuevos aliados que por dinero