La abuela bajó a la sala para esperar que entrara su nieto, esperó unos minutos, ya estaba por salir a buscarlo cuando la puerta de entrada se abrió de pronto, la mujer pudo ver a Doantello, se veía deprimido, estaba completamente mojado.
—Pero hijo, ¿Qué te ha pasado? —Preguntó preocupada, sabía que las cosas no saldrían bien para él si la chica lo rechazaba, consideraba que Karoline estaba en todo su derecho de hacerlo, pero eso no impedía que ella sufriera al verlo.
—Karo no me ha perdonado,