Donatello tuvo que hacer un enorme esfuerzo para reprimir su alegría y mantener la calma, la secretaria entró después, para tomar nota de los acuerdos que se tomarán en la reunión.
—Buenas tardes, señor Carusso. —Karoline intentaba reprimir sus verdaderos sentimientos, había practicado mucho para ello, no quería mostrarse débil ante él.
—Buenas tardes, señorita Carlson. —Decidió tratarla de la misma manera, ella se sintió extraña al escucharlo llamarla de esa manera, además la ocasión merecía