A menudo las cosas buenas que nos sucedes, son vistas por ojos ajenos llenos de envidia. Se dice tambien, que no es que aquel o aquella desee tener lo mismo que tienes, mas bien, desea que específicamente tu no lo tengas. Los envidiosos jamás serán felices, pues viven deseando el mal a otros y sufren al ver la felicidad ajena, y esto es lo que siempre ocurrió con Hildegard Scott, quien realmente jamás amo a Dante, y aun cuando ya tenia dinero mas que suficiente y podía tomar los millones que se