El teléfono había sonado hacía mas de una hora. Dante, caminaba decidido, hecho una furia por aquel corredor. Mil pensamientos cruzaban por su mente, la muerte, era el primero de ellos. Deseaba matarlo, deseaba matarlo lentamente, acabar con ese miserable que había tocado lo que para el era mas sagrado no una, si no dos veces. Aquella puerta de hierro había sido abierta, revelando la miserable figura de Ciacco frente a él. Aquel hombre, el asesino de sus padres, la causa de que por tanto tiempo