Carlos
Terminé la llamada y le devolví los auriculares a Christiano sin decir una palabra. El plástico se sentía barato en mi mano. Caminé hacia el amplio ventanall de mi oficina, mirando hacia abajo a las pequeñas figuras que, como hormigas, se movían por la soleada plaza inferior.
—Tiene un hematoma enorme en el brazo derecho, Carlos. Del tipo que te queda cuando alguien te agarra de la piel y te tira contra la piedra.
La voz de Lorenzo seguía repitiéndose en mi cabeza, áspera y sin pulir, co