—¿Tú eres la amante de mi marido? —exclamó
Olivia dio un paso atrás, sus ojos la miraron asustados, titubeó.
—¡No! Yo…
Olivia sintió la bofetada tan fuerte y dolorosa en su mejilla, ella chilló.
—Mi hija está en una silla de ruedas porque el maldito de Bruce quiso callarla, ¿Crees que eso es justo?
Olivia la miró perpleja, cubierta de llanto.
—¡No! Lo siento, jamás quise hacer algo así, déjeme explicarlo, por favor.
Fedora la miraba con gran odio, pero esas lágrimas, ese rostro triste la