Capítulo Setenta y tres: Orden de restricción.
Dos meses después.
John miraba a Amy amamantar a uno de los bebés, el otro estaba durmiendo en su cuna.
Él sonrió al verla.
—¡Eres tan hermosa! —exclamó
Ella levantó la vista y sonrió.
—Te amo.
—Yo te amo más. Cásate conmigo, otra vez.
Ella lo miró con ojos grandes, sus ojos se volvieron llorosos, creyó que bromeaba.
—¿Bromeas?
—Claro que no, quiero casarme contigo, está vez no como un reemplazo, sino como el hombre que te ama.
Ella sonrió.
—Si quiero casarme contigo.
Él se acercó ca